sábado, 27 de febrero de 2010



Biscucuy 04-nov-2009

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NO PERSIGAS A LA VACA: ¡FUE EL NIÑO!

“Tener el poder y no ejercerlo, es el colmo de las miserias humanas”

Simón Bolívar

Según el artículo 2do de la LOPNA, un niño (a) es toda persona humana con edad menor a doce (12) años; mientras que un adolescente va de los doce a los dieciocho años y según nuestro Código Penal, ningún menor de edad es imputable judicialmente, mientras que solo puede asumir algunas responsabilidades (sociales, familiares, mercantiles, etc.), siempre bajo la supervisión de algún adulto que responde por sus acciones.

Hay personas precoces, que a muy temprana edad son capaces de grandes cosas; como Teresa Carreño que a los ocho años dio un concierto internacional de piano, o como Ignacio “Indio” Figueredo, que a sus once ya tocaba en fiestas con un arpa hecha por él mismo.

Sin embargo, nuestra imaginación no ha sido capaz de asimilar la tremenda burrada del ingeniero electricista Rafael Ramírez, quien para el momento de esta anécdota ridícula; se desempeñaba como Ministro de Energía y Minas de la República Bolivariana de Venezuela y dijo que el culpable de los apagones que nos atormenta diariamente en todo el país, no fue él como ministro del ramo y experto en la materia comprometido con el gobierno… según lo expresó de viva voz, en presencia del Presidente de la RBV y en cadena nacional: ¡Fue el Niño!

Ni los gremlin o los poltergeist y tampoco los duendes o los momoyes, pasando por Jaimito, Pepito y Daniel el Travieso; han sido capaces de travesuras tan grandes que puedan considerarse catástrofes nacionales… a menos que se trate de Damian (con su marca en la frente y su cédula número 666).

Las corrientes del Niño (y también las de “La Niña”, en menor escala), las cuales corren por la costa pacífica del continente americano desde la Patagonia hasta Alaska; ciertamente afectan el clima mundial, pero sus efectos se hacen devastadores ayudados por la ineptitud y la necedad de insensatos como el ex ministro Ramírez, capaces de culpar a la Naturaleza en lugar de asumir sus responsabilidades y hacer todo lo que esté a su alcance para que esos fenómenos naturales no afecten tan duramente a la población… ¿O es que podemos culpar a la lluvia, si un padre irresponsable no quiere guarecer a su familia bajo un techo, en lugar de mantener a sus hijos en la indigencia?

El problema eléctrico de Venezuela tiene un símil mecánico: un carro viejo puede tener cauchos viejos, pero esos cauchos se pueden (y se deben) cambiar. Y si el dueño o encargado del vehículo es irresponsable o imbécil, dejando de cambiarlos porque no le da la gana y se empeña en decir que el fabricante es una rata que lo robó; mientras que teniendo los amortiguadores dañados, no alinea el carro, ni balancea los cauchos, sino que se mantiene corriendo a mas de cien kilómetros por hora (100 kph.) a pesar de que la banda de rodamiento ya muestra la segunda lona… ¡No podemos decir que la culpa es de la vaca!

Sabemos que el complejo hidroeléctrico de GURI (por cierto, herencia de mi General Marcos Pérez Jiménez), produce el 70% de nuestra energía eléctrica, pero… ¿Qué hizo Rafael Ramírez para resolver el problema de los garimpeiros en el Macizo Guayanés? ¿Y frente a la depredación de la Reserva de Imataca? ¿Por qué vendemos energía al norte de Brasil, si la necesitamos al norte del Orinoco?

Y mirando hacia este lado del eje Orinoco-Apure: ¿Qué niño fue tan travieso, como para reducir en casi 80% la capacidad de generación de Planta Centro? ¿Será el mismo niño que mantiene encendidas 24 horas, las poquísimas luminarias que todavía funcionan en nuestras autopistas, calles y avenidas? ¿Cuál es el niño que provoca la sobrefacturación e insolvencia de numerosas oficinas públicas? ¿Cuántos niños hay presos por la tomas ilegales? ¿Qué niños debían mejorar las líneas de transmisión y los sistemas de distribución?

Y eso sin hablar de la compra de gasolina y gas importados, ni de las grandes deficiencias en la capacidad de bombeo de nuestros pozos petroleros… ¿Si o no, Rafael Ramírez? … Sí, ya lo sé, ingenioso ingeniero venido a menos. Me lo dijo “Voltio” (el simpático monigote de voz chillona, que le está dando la cara al país en lugar de usted): La culpa no es de la vaca. Entonces… NO PERSIGAS A LA VACA. ¡FUE EL NIÑO!


Alfredo Mendoza

Caficultor Bolivariano (por ahora, contralor social)

C. I. N° 3.783.821

aprogarga2001@yahoo.es

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