lunes, 28 de diciembre de 2009

C A L D E R A I y II


C A L D E R A
I y II

TE ADMIRO POR TU SENSATEZ
TE ODIO POR TU COBARDÍA
SÓFOCLES


Ha muerto el último gran dirigente de la Democracia LIBERAL Burguesa venezolana. Gran orador. Gran estratega. Gran Demagogo. Gran Populista.

Con un micro partido (Comité Organizador Para las Elecciones Independientes), COPEI, desde 1-946, fue Candidato Presidencial Profesional Permanente, hasta que (la Perseverancia cambia el destino) llegó dos veces a Miraflores (1.969-74 y 1.994-98). Primero, como impecable candidato de la derecha franquista del OPUS DEI. Después, como oportunista de centro-izquierda, sobre los hombros de un saco de gatos, un CHIRIPERO, desmoralizado y mercenario, el cual le sirvió de plataforma electoral “progresista”, para arribar, por Segunda vez, a Miraflores y, después, por cobardía, ante el ruido de los sables, entierra a la Democracia Liberal Burguesa , con su maniqueismo blasfemo, de estar con Dios en el alma y con el diablo en el cuerpo, dejando libres los COMACATES, entregándole en bandeja de plata, en 1.998, la Constitución “moribunda” a los golpistas , para ser violada impunemente, por la Narco-chulo- democracia, Cínico Popular del ZOOcialismo del Siglo XXI a. d. C.

Es necesario reproducir in extenso, ese Discurso del Padre de la Democracia Burguesa, con el Complejo de Layo, quien mata a su hijo de Punto Fijo, para sobrevivir 15 años, vergonzosamente el Poder, azotado por el temblor del remordimiento y del Parkinson, desde el día del golpe (4-2-1.994), hasta el 24-12-2.009.

Ese discurso, ante el Congreso Nacional en pleno, retrata de cuerpo entero al Gran Demagogo Populista copeyano, cuando traiciona y entierra, hasta a su Primogénito COPEI, para coronarse como RAFAEL II y después, condenarse a morir en un parapeto burocrático, llamado CONVERGENCIA, en su reducto natal del Estado Yaracuy.

“Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia, no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia. Cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo, al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo, está consumiendo todos los días, la institucionalidad. Esta situación no se puede ocultar. El golpe militar es censurable y condenable en toda forma, pero sería ingenuo pensar, que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos, que por su cuenta se lanzaron precipitadamente y sin darse cuenta de aquello en que se estaban metiendo. Hay un entorno, hay un mar de fondo, hay una situación grave en el país y si esa situación no se enfrenta, el destino nos reserva muchas y muy graves preocupaciones.
Por eso he pedido la palabra, para ejercerla en este elevado recinto. Transmitirle desde aquí al Señor Presidente de la República y los dirigentes de la vida pública nacional, mi reclamo, mi petición, mi exigencia, mi ruego, en nombre del pueblo venezolano, que se enfrente de inmediato, el proceso de rectificaciones que todos los días se está reclamando y que está tomando carne todos los días, en el corazón y en el sentimiento del pueblo.
Este es el motivo de la presente intervención y creo que era imposible que, por un simple acuerdo de la Comisión de Mesa, no se hablara para discutir el Decreto de Suspensión de Garantías, el Congreso se reuniera y le dijera al país que no ha hecho otra cosa, sino darle paso al decreto: un Acuerdo, que se votó, creo que tres o cuatro veces, y que se indicó votado por unanimidad. Yo aclaro que yo no lo voté, no porque no estuviera de acuerdo en el fondo con que se suspendieran las garantías, sino por las reservas que expresé y, sobre todo, porque no considero justo el que se afirme de una manera tan absoluta, que el propósito de los culpables de la sublevación, haya sido el asesinar al Presidente de la República.
Por otra parte, quiero decir que esto que estamos enfrentando, responde a una grave situación que está atravesando Venezuela. Yo quisiera, que los señores jefes de Estado de los países ricos, que llamaron al presidente
Carlos Andrés Pérez, para expresarle su solidaridad en defensa de la democracia, entendieran que la democracia no puede existir si los pueblos no comen, si como lo dijo el Papa Juan Pablo H. «no se puede obligar apagar las deudas a costa del hambre de los pueblos». De que esos señores entiendan que estas democracias de América Latina, están requiriendo una revisión de la conducta que tienen frente al peso de la deuda externa, alocadamente contraída y en muchos casos, no administrada propiamente. Deuda que nos está colocando en situaciones, cuyo costo ha llegado a asustar a los propios dirigentes del Fondo Monetario Internacional y de los otros organismos financieros internacionales.
Yo quisiera, pues, desde aquí también, que pudiera llegar mi pedimento al presidente Bush, al presidente Mitterrand, al presidente Felipe González, a los jefes de los países del mundo desarrollado y ricos, para que se den cuenta, de que lo que pasó en Venezuela, puede pasar en cualquiera de sus países, porque tiene un fondo grave, un ambiente sin el cual los peores aventureros, no se atreverían ni siquiera a intentar la ruptura del orden constitucional.
Esa situación tenemos nosotros que plantearla con toda decisión. Cuando ocurrieron los hechos del
27 y 28 de febrero del año de 1989, desde esta tribuna yo observé que lo que iba a ocurrir podría ser muy grave. No pretendí hacer afirmaciones proféticas, pero estaba visto que las consecuencias de aquel paquete de medidas, que produjo el primer estallido de aquellos terribles acontecimientos, no se iban a quedar allí, sino que iban a seguir horadando profundamente en la conciencia y en el porvenir de nuestro pueblo. Dije entonces, en algún artículo, que Venezuela era algo como la vitrina de exhibición de la democracia latinoamericana. Esa vitrina la rompieron en febrero de 1989 los habitantes de los cerros de Caracas que bajaron enardecidos. Ahora, la han roto las culatas de los fusiles y los instrumentos de agresión que manejaron los militares sublevados. Esto es necesario que se diga, que se firme y que se haga un verdadero examen de conciencia. Estamos hablando mucho de reflexión, estamos haciendo muchos análisis, pero la verdad verdadera es que hemos progresado muy poco en enfrentar la situación y que no podemos nosotros afirmar en conciencia que la corrupción se ha detenido, sino que más bien, íntimamente tenemos el sentir de que se está extendiendo progresivamente, que vemos con alarma que el costo de la vida se hace cada vez más difícil de satisfacer. para grandes sectores de nuestra población, que los Servicios públicos no funcionan y que se busca como una solución, que muchos hemos señalado para criticarla, el de privatizarlos, entregándolos sobre todo a manos extranjeras, porque nos consideramos incapaces de atenderlos. Que el orden público y la seguridad personal, a pesar de los esfuerzos que se anuncian, tampoco encuentran un remedio efectivo. Aquí, en este mismo recinto, se sientan honorables representantes del pueblo, que han sido objeto no solamente de despojo, sino de vejámenes, por atracadores en sus propios hogares, sin que se haya logrado la sanción de los atropellos de que han sido objeto.
Esto lo está viviendo el país. Y no es que yo diga que los militares se alzaron hoy o que intentaron la sublevación, que ya felizmente ha sido aplastada (por lo menos en sus aspectos fundamentales) se hayan levantado por eso, pero eso les ha servido de base, de motivo, de fundamento, o por lo menos de pretexto para realizar sus acciones.
Por eso termino mis palabras, rogándole al presidente de la república que enfrente de lleno, en verdad y decididamente esta situación que, como dije antes, sirve de motivo, o por lo menos de pretexto, para todos aquellos que quieran destrozar, romper, desarticular el sistema democrático constitucional del que nos sentimos ufanos.
Muchas gracias, ciudadanos senadores, ciudadanos diputados”.
(Aplausos prolongados).
Mayores malabarismos ideológicos, ni siquiera un trapecista en el Circo del Sol, puede ejecutar, con tanta precisión demagógica.
En este histórico discurso, Caldera se presenta como el Arcángel San Rafael, por encima del bien y del mal. Como si él no tuviera arte ni parte en la Tragedia, dejada por su Corrupto Pacto de Punto Fijo en 40 años de saqueo adecopeyano. No. El ya tenía friamente calculada su candidatura del 94, cuando en efecto, cristalizó su sueño dorado: ¡CALDERA II!...
Pero… todas las comedias mal montadas, terminan en tragedia. El Gran Farsante, el Gran Houdini de la Política, al llegar a Miraflores, se estrena, con un Paquetazo del FMI, debajo del brazo, llamado por el pueblo PAQUETE DE CAP II o PAQUETE CALDERA-PETKOFF (Ministro De Cordiplán) o también, EL VIERNES NEGRO DE LUIS HERRERA II, finalmente profundizado, por su Hijo Putativo del Yare en Miraflores, con hambre, stanflación y “gas del bueno”, durante 11 años de CORRUPCESO ROBOLUCIONARIO (1.999-2.009).

Con esta dictadura Roja-rojita, Señores, se completa el Tercer Tomo del Pacto de Punto Fijo, donde llegan al Poder los URREDISTAS y se termina de hundir la democracia liberal burguesa.
Empieza la pesadilla siniestra de la Narcocracia Cínico Militar, sacada de Yare, por el indulto demagógico del Señor Caldera.

Descanse en Paz… doctor Caldera, su hijo putativo, cual Drácula de Yare, estará desangrando a Venezuela, hasta cuando el Pueblo Hambriento, vuelva a bajar de los cerros, otra vez, para romper a patadas, el circo de la V INTERNACIONAL, con su NARCOCHULOCRACIA del “ALBA” castro-chavista.

Descanse en Paz, doctor Caldera, El Libertador, todavía no ha podido bajar tranquilo al sepulcro, porque demagogos como Usted, no supieron cumplir con su deber en las horas críticas, y darle un contragolpe certero, a los delincuentes del Lúmpen Militarismo.

“LA CLEMENCIA CON LOS DELINCUENTES ES UN CRIMEN CONTRA LA VIRTUD”.

DR. FRANCISCO FERRER

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