viernes, 13 de agosto de 2010

EL PANÓPTICO COMO FORMA DE GOBIERNO

EL PANÓPTICO COMO FORMA DE “GOBIERNO”
Por: Alberto Borregales El Panóptico

Es importante darse cuenta del “estilo” de gubernamentalidad que viene “ejerciendo” el actual “sistema revolucionario”. Los acontecimientos “políticos” del país han perdido su norte de funcionabilidad y habría que preguntarse si alguna vez los hubo. La denominada falsa consciencia se apoderó de todo el aparato “socio-político” del partido de “poder” de turno. Decimos de turno porque en 12 años “dirigiendo” los destinos del país, en una supuesta Gran Colombia (“unidad revolucionaria” con países que han perdido su contexto histórico) de un nuevo amanecer, una aurora que edificaría al “hombre nuevo” y pondría a funcionar la mil millonada inversión en moneda del “Imperio” de una transformada sociedad donde viviríamos en realidad la utopía planteada desde la época de Tomás Moro y que embarga en esencia el verdadero espíritu revolucionario traicionado por un cuerpo vacuo, sin horizonte de perspectivas, sin lenguaje, resentido y esquizoparanoide, violento y entrelazado con el terrorismo y la narcoguerrilla, desactualizado en las lecturas más fundacionales de aquellos que pensaron y escribieron las más elocuentes formas de utopía e imaginarios sociales como esperanzas colectivas; se han convertido en ”seres” tristes que no logran generar ideas adecuadas, de las que se desprenden precisamente los sentimientos activos, terminan por generar “acciones” e ideas meramente inadecuadas, llegando a la conclusión de que el tirano, necesita la tristeza de las almas para triunfar, del mismo modo como las almas tristes necesitan un tirano para satisfacerse y propagarse. Lo que de cualquier modo les une es el odio a la vida, el resentimiento contra la vida. En el fondo de este proceso supuestamente “revolucionario” se acostumbra a los colectivos no a aclamar a un líder sino a obedecer a un amo.
Jeremias Bentham

En este sentido llegamos a la forma más estilizada del panóptico hecha realidad en los últimos 5 años de ejercicio de “poder socialista”. Pero qué es el Panóptico. El panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, un soldado recibiendo humillaciones. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda; en ella no había ningún punto de sombra y, por consiguiente, todo lo que el individuo hacia estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba a través de las persianas, postigos semicerrados, de tal modo que podía ver todo sin que nadie, a su vez, pudiera verlo. Para Jeremías Bentham, creador de tal sistema arquitectural que surge en pleno siglo de las luces, hará del panóptico carcelario no sólo una demostración de ese pensamiento llevado a la realidad, sino que será el pensamiento iluminista en sí mismo. La mirada y la luz que surca los cuerpos (derechos del hombre o derechos humanos o humanismo) es una preocupación del iluminismo reinante en esa época, por ende se la vislumbrara en el panóptico con todo su esplendor.
Para Michel Foucault con la implantación de este modelo en la sociedad de la modernidad podemos decir que hoy día vivimos en una sociedad en la que reina el panoptismo y en este “gobierno socialista” se logra en nuestro país su más concreción en la práctica. No es que las cárceles estén superpobladas, sino que la población está superencarcelada (Foucault) Llegamos a la forma más completa que plantea el problema de la visibilidad totalmente organizada alrededor de una mirada dominadora y vigilante. Pone en marcha el proyecto de una visibilidad universal, que actuaría en provecho de un poder riguroso y meticuloso. (Vigilar y Castigar) Por eso Bentham puede decir que cada camarada se convierte en vigilante. (Bentham, Jeremias. El Panóptico).
Michel Foucault

Las supuestas leyes “discutidas” y aprobadas en la Asamblea Nacional dan pie para la concreción del aparato jurídico en lo social: la de Consejo, Comunal, la de Policía Nacional. La de Conscripción Militar y muchas más son expresiones de ese “ojo del poder” que circula a través de estas medidas que sin duda alguna son coercitivas, dominadoras, de vigilancia y control, de establecer a nivel colectivos cuerpos dóciles y sumisos. Si los dispositivos metapanópticos son las escuelas, los hospitales, las fábricas, los asilos, los manicomios, las cárceles, los internados; ahora es la sociedad entera y logra su mayor configuración y “concepción” en este actual gobierno.
Llegamos concluyentemente a la vigilancia, intervención, sometimiento, aparato de captura, disciplinario y de control, seres dóciles y condicionados, acatamiento, imposibilidad de escapar, autoridad. Ser gobernado, es ser vigilado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encerrado, adoctrinado, predicado, censurado, mandado, Ser gobernado hoy es ser, a cada operación, a cada transacción, a cada movimiento, anotado, registrado, empadronado, tarifado, sellado, medido, acotado, cotizado, patentado, amonestado, impedido, reformado, enderezado, corregido. Es, bajo pretexto de la utilidad pública, y en nombre del interés general, ser puesto a contribución, ejercido, despojado, explotado, monopolizado, depredado, exprimido, engañado, robado; luego, a la menor resistencia, a la primera palabra de protesta, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, perseguido, incriminado, estigmatizado, regañado, molido a golpes, desarmado, agarrotado, aprisionado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado, y para colmo, burlado, ultrajado, deshonrado. Este es su “gobierno”, esa es su “justicia”, esa es su “moral”.

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