lunes, 9 de noviembre de 2009

C H A P L I N


C H A P L I N


Londres-16-4-1.889 Suiza- 25-12-1.977-

ACTOR-DIRECTOR-ESCRITOR-PRODUCTOR
COMPOSITOR Y LIBRE PENSADOR.
Es el Genio Artístico del Siglo XX.

Su VIGENCIA ácrata, lo ha convertido en el Símbolo Universal de la Libertad Intelectual.
De infancia infeliz y familia desgraciada, superó la miseria del oscurantismo inglés y la represión ideológica del Macarthismo norteamericano.
De padre alcohólico y madre esquizofrénica, se elevó por encima de las taras psiquiátricas, de las pústulas sociales, de las limitaciones biológicas, superando su entorno miserable y el caos familiar. Creó su Cosmos, como los dioses griegos, a partir de cero, hasta llegar al infinito de la imaginación, a través del Arte, el valor, el arrojo, el riesgo e Impuso su genialidad, en un ambiente hostil, corrompido, egoísta, mercantilizado.
Nació mendigo en los suburbios de Londres y murió como un Lord de la aristocracia inglesa, en la Suiza de los secretos financieros. Creció en los basureros de Londres y murió en una mansión de Príncipe sin fronteras. Amado por sus admiradores y detestado a muerte por sus enemigos clasistas.
Fue un vagabundo de modales burgueses refinados, con la dignidad de todo un Caballero de Buckinham. Harapiento desde niño, no se vendió a la corruptocracia, para hacerse millonario. Sus botas, hijas del basurero, no han podido ser compradas a su familia, por todos los millones de la Metro Goldwin Mayer, 40 años después de su muerte.
Su otro yo, Charlot, mejor dicho, su verdadero yo, con su sombrero de bombín aristocrático, su bastón en remolino, sus zapatos de miseria contundente y su bigote de Mark Twain, configuran una caricatura ambulante de hambriento anarquista, quien ridiculiza todavía, a toda la absurda sociedad consumista, con sus quemaderos de excedentes de alimentos, para mantener los precios en el mercado, mientras condena a morir de hambre a los CHARLOT’S , en sus cinturones de miseria, cuya hebilla de dólares sucios, siempre se encuentra en los Palacios Presidenciales, cínico-militares y en el tráfico de armas, drogas, juego y prostitución.
CHARLOT, con sus emociones a flor de piel, asfixiadas por un chaleco miserable, destila una burla contundente, en su desabrida y epiléptica sonrisa, tras el desencanto melancólico de sus sueños desteñidos, como sus pantalones desvencijados, mientras reparte sus patadas de desprecio, en el trasero del Estado uniformado, por la impiedad burguesa y la hipocresía del imperialismo reinante.
Nadie como él representó el desencanto y la alienación pequeñoburguesa, en los finales del Siglo XIX y principios del XX.

Sus 90 películas fueron una sátira permanente, tanto en el cine silente como en el sonoro. Ellas fueron, junto con el sudor, la sangre y las hambres, sus credenciales, en su exilio de aventurero irredento. CHARLOT no permitió jamás que la tristeza de aquel medio nauseabundo, le amargara la existencia. Su perseverancia, la única que cambia el destino, derrotó a la Estulticia de la Reina Inglesa y a la Miseria espiritual de Hollywood.
La Academia del Cine, tuvo que rendirse ante su orgullo y su inteligencia excepcional, al otorgarle un Oscar Honorario en 1.972 y la Reina del Imperio Inglés, le nombra SIR en 1.975, para devolverle un pedazo de prestaciones secuestradas, por su Trono de prejuicios ancestrales.
En esa forma, CHARLOT, se vengó silenciosa, pero trascendentalmente, de Inglaterra y EEUU, su madre degenerada y su madrastra corrupta, respectivamente, quienes lo condenaron a morir de hambre en la infancia y a envejecer en la juventud, sin lograr doblegarlo ni vencerlo.
CHARLES SSPENCER CHAPLIN Jr. es y será eternamente, CHARLOT, el genio solitario, el peregrino sin destino, el caminante sin estrella, el soñador sin pasaporte, el utópico invencible, el Quijote sin prejuicios, el Humano estrictamente Humano, quien VIVE siempre VIVE, hambriento de Pan, Justicia, Belleza y Libertad, en cualquier rincón del alma, en cualquier suburbio de Londres, Nueva York, Roma o Buenos Aires, sin pedir clemencia ni perdón, sin odios ni rencores, pero sin despertar en el basurero de la amnesia y la traición.

DR. FRANCISCO FERRER


franrofe999@gmail.com



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