miércoles, 18 de noviembre de 2009

DESARROLLISMO Y ENERGÍA



DESARROLLISMO Y ENERGÍA


“presas, minas, centrales energéticas, bases militares…éstos son los templos de la nueva religión llamada desarrollo. Una religión que da lugar a la modernización del estado, con su burocracia y su tecnocracia. Lo que se sacrifica en el altar de esa religión es la vida de la naturaleza y de la gente”…

El vínculo sagrado con la tierra.

Vandana Shiva

Revista conciencia planetaria. 1991

Tiene sentido hablar hoy en Venezuela de ahorrar energía, especialmente energía eléctrica. Siempre ha tenido sentido, desde hace más de cinco décadas. Somos un país privilegiado por la naturaleza con grandes ríos y abundantes reservas de energía fósil, pero a la vez fuimos convertidos en consumidores compulsivos e inconscientes, copiones del modelo de vida occidental basado en el “progreso” y el “desarrollo” prometido por la sociedad industrial que predomina en el planeta.

En los últimos once años de la quinta, unidos con los cuarenta de la cuarta, se disfrutó de un servicio eléctrico que cubrió las demandas requeridas por las empresas, el comercio y los ciudadanos en general, arraigando en la población su apego al derroche de la energía eléctrica. En los hogares se mantienen encendidos ventiladores, acondicionadores de aire, luces, innecesariamente. Se usan electrodomésticos innecesarios, pero que están de moda y los empresarios y comerciantes, dentro de este derroche, nunca han pagado el costo real de esa energía para sus actividades ni mucho menos se han detenido a considerar el impacto de las mismas sobre el ambiente.

Hoy al igual que ayer, la religión del desarrollo es la que inspira a los llamados socialistas que no se diferencian en nada a los social demócratas y demócratas cristianos de la cuarta.

Desde hace siglos se pensó erróneamente que los recursos naturales que existen en el planeta son ilimitados o que se pueden regenerar de forma espontanea. Esta falsa creencia ha sido desmentida por la propia naturaleza cuando observamos la extinción sostenida año tras año de especies animales y vegetales, sequia de quebradas y ríos por la desaparición definitiva de bosques para dar paso a proyectos de “desarrollo”, trayendo como consecuencia irreversible el aumento de la temperatura o recalentamiento global.

En Venezuela colapsó el sistema eléctrico, la corrupción, la mentira y la falta de conciencia sobre el problema del recalentamiento global del que tanto se habla pero que hasta ahora no es asimilado por “los administradores del estado" son las bases fundamentales del problema.

Se sigue manteniendo una visión cartesiana de la ciencia y la economía. Ejemplo de ello, es el tendido eléctrico que se inauguró el 14 de agosto del 2001 que recorre el Estado Bolívar desde el Guri hasta norte de Brasil, 670 kilómetros, causando un verdadero desastre ecológico irreparable a la reserva forestal de Imataca, el parque Nacional Canaima, el lote boscoso San Pedro y el área boscosa de el Choco.

En 1998, el presidente Chávez les prometió a las comunidades indígenas que el tendido no iba, sin embargo, como pudimos observar en los diarios de circulación nacional el tendido fue inaugurado con bombos y platillos por el presidente Chávez y el entonces presidente de Brasil Fernando Enrique Cardozo y el invitado especial Fidel Castro. Para ese momento los ambientalistas del mundo advirtieron que el desarrollo del norte de Brasil causarían un daño incalculable para el territorio venezolano y el resto del mundo, ya que el fluido eléctrico permitiría instalaciones de empresas e industrias contaminantes, generadoras de toneladas de desechos, afectando la Reserva Forestal de Imataca y la Cuenca del Río Caroní, reduciendo irreversiblemente la producción de energía de este complejo de manera significativa y afectando el territorio a corto y mediano plazo.

Se presentaron informes ante el entonces Congreso de la República. Nadie escuchó, pues Estados Unidos les ordeno a los respectivos gobierno de llevar electricidad al norte de Brasil para su desarrollo industrial. Vemos como el gobierno venezolano es proveedor de la energía eléctrica segura y barata, necesaria para desarrollar industrialmente la región norte de Brasil, dentro del proyecto imperialista del IIRSA que contempla adecuar la infraestructura regional de América del Sur para la extracción de sus inmensos recursos, dentro de estos planes, en la segunda etapa para la explotación de la Gran Sabana se contemplan los mega-proyectos, que consisten en la construcción de oleoducto, un gasducto y el ferrocarril, sin importar el impacto ambiental y la destrucción de culturas ancestrales.

Como dice Vandana Shiva “Cuando un sitio se identifica en un proyecto de desarrollo, se destruye como lugar espiritual y ecológico”.

Las medidas anunciadas tanto por el Presidente como por sus voceros solo traerán más aumento de la burocracia y la corrupción. Importando millones de bombillos ahorradores de energía, que perfectamente pudieran ser elaborados en el país y de esta forma general empleo o importar plantas eléctricas impulsadas por gasoil que es parte de toda la parafernalia que se dijo no es la solución del problema.

El proceso que está planteado es lo contrario de lo que se pretende hacer.
En vez de aumentar la capacidad de producción de energía eléctrica por cualquier medio, es necesario sincerar el consumo y hacer mantenimiento a las plantas existentes, pues, lo que vemos es el desmantelamiento del sistema eléctrico con la intención de privatizarlo a precio de gallina flaca o bien convertirlo en una empresa mixta.

En vez de educar para el modelo desarrollista depredador, tal como lo contempla la nueva Ley Orgánica de Educación, educar para un modo de vida sostenible donde cobre sentido la esperanza de sobrevivencia de las nuevas generaciones.
EN VEZ DE SOÑAR (o delirar) CON LA ENERGÍA NUCLEAR COMO OPCIÓN, con toda la carga de destrucción ambiental y dependencia que ella implica, IMPULSAR PROYECTOS DE DESARROLLO DE ENERGÍAS LIMPIAS COMO LA SOLAR Y LA EÓLICA.
PRV- TERCER CAMINO, ARAGUA

Noviembre 2009

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