sábado, 10 de octubre de 2009

CARTA ABIERTA DE OMAR CRUZ PARA SER CERRADA

CARTA ABIERTA PARA SER CERRADA

Quiero hacerle más fácil el trabajo a muchos de esos especialistas en la crítica destructiva, ya que andan preguntando con cierta saña el motivo del por qué yo dejé de escribir y dibujar en los medios de comunicación. Primero, quienes conocen mi trabajo saben los motivos por los cuales ya no estoy en los grandes medios de la “prensa”.


Aquí la libertad de expresión es tan libertinaje, palangrista y descarada que ya hasta da verguenza ponerle los periódicos al área de defecación de mis perros. Cuando me sacaron de casi todos los medios impresos decidí publicar mi propio semanario; “El Coyote”, con el cual hasta me gané el Premio Nacional de Periodismo en el 2005, que finalmente sería lo de menos para mí pues preferiría seguir adelante con este proyecto, pero no se pudo. Aunque era el único medio humorístico impreso en todo el país, desde la época de “El Camaleón”, y que en cierta forma era considerado como un medio de la “Revolución”, ese semanario dejó de existir no por abandonar el titánico esfuerzo que genera la creación, diagramación, impresión, distribución de ese tabloide, pues siempre traté de plasmar lo mejor de mí, pero “El Coyote” dejó de salir a la luz pública gracias a una carta oficialista donde se reflejaba entre otras cosas el abuso de poder de una autoridad que ni siquiera había sido electa por el pueblo.


Esa persona envió una carta descalificando el trabajo que por años he realizado, con improperios dignos de una de esas encopetadas señoronas de lentes negros y finas cacerolas que encendían antorchas en la mejor época de la Plaza Altamira. Pero no solo eso, sino que no me envía a mi la comunicación, sino a una persona que respeta mi trabajo y por ende me ayudaba a difundirlo. Para colmo la comunicación había sido redactada en la papelería del ministerio con su respectivo sello y por supuesto, con la auténtica firma de la ciudadana ministra de turno. Como dicen los más recalcitrantes escuálidos: “usando los recursos de todos los venezolanos para cosas personales”. Así fue, bastó y sobró esa carta para que muriera mi proyecto comunicacional. De allí una serie de inesperados acontecimientos que llevaron a la quiebra a mi modesta empresa PRODUCCIONES EL PATRIOTA, la cual pretendía dar clases de dibujo a personas de escasos recursos, dedicarnos al diseño gráfico, edición de audio y videos y a la producción de una serie animada sobre la vida y obra de nuestro Libertador Simón Bolívar, entre otras cosas ligadas al mundo de la Producción Nacional Independiente. Lo cierto del caso es que en la actualidad me encuentro lamentablemente en precaria situación económica y por ello la intención de esta carta abierta es la de aclarar el por qué ya mi trabajo no tiene la misma difusión de antes y segundo, que por razones del cierre de mi empresa me veo en la obligación de poner en venta todos los equipos que tenía disponible para dichos proyectos.


Quiero aclarar también que con esta difícil decisión de vender mis equipos no estoy demostrando ser una persona que fracasa con facilidad ante las adversidades, de Bolívar he aprendido entre tantas cosas ha tener constancia y más constancia y mucho más en las más precarias dificultades, sino que ahora me estoy dedicando al arte de una manera más profunda y en el óleo y el dibujo en general estoy encontrando esa paz que me había arrebatado la maligna burocracia. Pero como “no solo del arte vive el hombre”, necesito vender mis equipos para poder sobrevivir a esta Crísis Mundial, de la cual no escapamos los venezolanos… y mucho más cuando la crisis la generan personas que amparadas por sus pasajeros curules se olvidan de sus principios fundamentales y dejan caer sus máscaras públicamente. Ahí está la carta anexada para la posteridad y para que también sea publicada con este artículo.

Estoy en paz con mi conciencia y eso no se negocia… ¡eso si no lo vendo!

Omar Cruz
elranchitocruz@hotmail.com

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