lunes, 19 de octubre de 2009

PRESIDENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


Por: los firmantes

19 octubre 2009


Es con enorme preocupación que nos dirigimos a Usted, frente a los sangrientos acontecimientos ocurridos en territorio indígena de la Serra de Perijá, estado de Zulia, República Bolivariana de Venezuela. Es un hecho histórico, Señor Presidente, que en las últimas décadas la insurgencia indígena se viene constituyendo en la principal fuente de resistencia a la nueva onda de expropiación en curso que busca apropiarse de los territorios que aún están bajo el dominio de los pueblos indígenas, afrodescendientes y de diferentes campesinos (pescadores, montañeros, Pueblos de la Selva (Chico Mendes), entre tantos otros).


Los pueblos indígenas, Señor Presidente, son una fuente de inspiración para todos nosotros por su lucha de 500 años por la preservación de sus territorios sin los que, sus culturas, quedan reducidas a un lujo exótico para la explotación turística. Sabemos cómo nuestros recursos naturales vienen siendo objeto de la codicia del imperialismo y también por un colonialismo interno que reproduce, al interior de nuestros países, las mismas pretensiones de desalojo de los pueblos indígenas so pretexto de un desarrollismo que, más allá de eso, ha sido responsable de la devastación del medio ambiente y por la exclusión social.


Lo que viene ocurriendo en la Sierra de Perijá no es una novedad en la historia de resistencia de 500 años de los pueblos indígenas: grupos no-indígenas de hacendados, ganaderos, mineros, además de funcionarios del Estado, buscan dividir a los pueblos indígenas para debilitarlos y de esta forma, introducir en sus territorios un modelo societario en base a la propiedad privada y en principios liberales individualistas cuyo resultado, históricamente, ha sido la miseria y la devastación. No debemos olvidar, Señor Presidente, que el derecho indígena es un derecho originario y, por tanto, tiene precedencia sobre cualquier otro que pueda ser invocado. Siendo así, el reconocimiento de la territorialidad del pueblo Yukpa, con sus prácticas de uso comunitario y colectivo de todas las fuentes de vida – plantas, animales, suelo, aire y agua – debe ser respetada, evitándose su parcelamiento entre propietarios privados, con todas las implicaciones que esto trae de estímulo a prácticas individualistas y anti-comunitarias.


En los años ochenta, la misma incomprensión de la lucha indígena, en el caso de los Miskitos, llevó a la Revolución Sandinista (1979-1989) a un innecesario desgaste, toda vez del apoyo que los Miskitos dieron a la Revolución en contra de la dictadura de Somoza. En Venezuela, Señor Presidente, fue grande la esperanza indígena de que sus territorios serían, finalmente, demarcados. Su cercanía a Evo Morales, quien ha sido objeto de una intensa campaña de carácter racista, nos lleva a creer que una política coherente con la política externa también pueda ser practicada en territorio nacional. Em este caso, Señor Presidente, debemos ser claros en distinguirnos de los sucesos ocurridos recientemente en la Amazonia peruana, cuando decenas de indígenas fueran asesinados por una política colonial-desarrollista del neoliberal Alan García.
Es por esta razón Señor Presidente que, nosotros intelectuales y personalidades que acompañamos con simpatía la Revolución Bolivariana, acudimos a Usted para pedirle que tome en sus manos las riendas de lo que viene ocurriendo en la región de la Sierra de Perijá, comenzando por el respeto a la vida del Cacique Sabino Romero y, sobre todo, tomando en serio las reivindicaciones de las organizaciones sociales que vienen dando apoyo a la causa de los indios Yukpa, ellas son:


1.- Concretar El pago de las bienhechurías de las haciendas recuperadas (demanda recurrente de las comunidades Yukpa y orden presidencial desde agosto de 2008), como exigencia esencial para generar un ambiente de seguridad y confianza que pueda dar paso a la demarcación.


2.- Inclusión efectiva de las autoridades ancestrales y tradicionales del Pueblo Yukpa em la toma de decisiones de los asuntos que les afecten más directamente como pueblo, de conformidad con el derecho Yukpa y la legislación indigenista vigente. El Estado debe incluir el protagonismo indígena en todo el proceso de demarcación, en particular, en el proceso de su planificación.


3.- Reformular los procedimientos para la consulta pública. En el caso Yukpa, la consulta debe ser comunidad por comunidad y cumpliendo el principio de la información previa, libre y de buena fe. Los documentos importantes del proceso de demarcación deben ser traducidos al idioma Yukpa.


4.- Garantizar que la demarcación cumpla con los criterios de “Tierras saneadas: sin hacendados ni minas”, que ha sido la solicitud expresa y permanente de las comunidades Yukpa.


5.- La destitución de todos los funcionarios del Estado involucrados en este proceso, porque su orientación está contribuyendo al conflicto y no a su solución.


Seguros de su receptividad, Señor Presidente, no sólo suscribimos esta carta, sino que nos ponemos a su disposición para contribuir al pleno éxito de la Revolución bolivariana, sobre todo, para incorporar la defensa del derecho originario de los pueblos indígenas a sus tierras, condición sine qua non para que su cultura tenga la dignidad que hasta ahora les ha sido negada.


Ana Ester Ceceña – México


Carlos Walter Porto-Gonçalves – Brasil

Nubia Estella Lindo Rojas – México.

Pablo Tasso – Argentina.

José Angel Quintero Weir – Venezuela

Efraín León – México.

Alexis Fernández – Venezuela.

Zaide Fernández – Venezuela.

Roland Dennis – Venezuela.

Asmery González - Venezuela

Siguen más firmas....

1 comentarios:

Anónimo dijo...

es menester destacar el Artículo 119 de nuestra carta magna el cual establece: El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas, su organización social, política y económica, sus culturas, usos y costumbres, idiomas y religiones, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo con lo establecido en esta Constitución y en la ley.
Leído esto es importante seguir en una lucha constante para la conservación de pueblos indígenas los cuales sus derechos también se encuentran consagrados en la Constitución de la Repúbica Bolivariana de Venezuela.
MERC.20/10/09

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